Marchando, una de croquetas

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Marchando, una de croquetas

Anteriormente, en varias ocasiones nos hemos referido en este blog a las típicas raciones y tapas que servimos a nuestros clientes en los bares de tapas de Atocha, Madrid: las patatas bravas y alioli y, pese a que Madrid  no tiene puerto de mar, los calamares y boquerones.  

Una de las raciones imprescindibles en la carta de cualquiera de los bares de tapas de Atocha, Madrid, son las croquetas y, pese a tratarse de un producto relativamente sencillo de preparar, lo cierto es que en cada uno de los bares en los que pidas una ración de croquetas vas a encontrarlas diferentes. Si hablamos de una preparación sencilla no quiere decir que no se puedan cometer muchos errores en su preparación.

La croqueta es una pequeña bola de bechamel, a la que se le han añadido otros ingredientes como pollo, jamón, pescados, verduras…, y que se reboza en pan rallado y huevo antes de freírla en abundante aceite de oliva. La clave en su preparación es darle el punto ideal de consistencia a la bechamel. Si te queda demasiado espesa, cuando vayas a probarlas pueden estar demasiado duras, por el contrario, si al preparar la bechamel la dejas demasiado líquida, en el momento de morder la croqueta se derramará su contenido.

La bechamel se prepara en una sartén con mantequilla, harina, leche entera y una pizca de sal y debe dejarse cocer el tiempo suficiente para que no tenga un regusto a harina cruda. Es imprescindible moverla continuamente mientras cuece para que no se pegue.

Una vez ligada la bechamel hay que añadirle el complemento elegido y dejarla enfriar un buen rato antes de partirlas y rebozarlas.

Cuando vengas este fin de semana a Casa Luciano pide una ración de croquetas para comprobar cuál es el punto de consistencia ideal.

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